Érase una vez los niños de 1ºESO C que les gustaba comer chicles. Un día Cabeza de Bombilla se puso a comer un chicle. (Oh! Una Bombilla Comiendo Chicle!) Y cogió y le dijo la Fregona:
-10 Chicles me traes para mañana.
Esa sería la 17475647478367545634275409ª vez que lo dice porque en lo más profundo de su palo, las fregonas están viciadas con los chicles y viven para gobernar el mundo con ellos y así poder llamar a nuestra galaxia ''Trident''. Pero eso no es lo peor, lo peor es: ¿Dónde van a parar todos esos chicles? Pues bien, aquí tenemos pistas:
1.-Érase una vez el mapa de Asia que nos estaba enseñando la fregona cuando de repente sale por patas. La mayoría dijo que esque tenía un amante secreto llamado ''Cepillo de Barrer'' que habían quedado y7 llegaba tarde, PERO: ¿No podría ser que la leyenda urbana del chicle pegado a las ttripas fuese verdad y que Fregona la había sufrido, y se le habñia pegado uno de los chicles de Cabeza de Bombilla al interior de su palo, y eso originó retortijones?
Pues sí, pero en realidad, mientras todos los alumnos de 1ºESO C estaban haciendo el mono, esto era lo que ocurría en casa de la Fregona: (Por cierto, os doy su dirección para que la acoseís. Es: C/Lejía Nº 1, Piso C [De Cubo] Escalera derecha. Escurridor, Madrid.
Pero bueno pasaba esto:
Fre.: Ay Mister C, me aburro tanto. ¿Mister C?
Mr.C: ¡Ayuda!
Fre.: Mister C, ¿Has vuelto a intentar suicidarte? Vale, entiendo que me odies, pero...
Mr.C: ¡A..gueej...yu...blubluy...dame...!
Fre.: Creo que viene de la cocina.
Mr.C: Arrrg...
Palabras escritas por As:
En esos momentos, Fregona llama a la grúa para que la levante del sofá, y anda cuidadosamente hacia la cocina. Ve un cajón abierto: Es el de los chicles. Fregina agarra con deseo uno de los chicles, se lo lleva a las cuerdas y se lo traga As.querosamente. Mientras, Mister C muere ahogado entre los chicles de Cabeza de Bombilla y algunos más. Muy bien, Fregona. Has vuelto a matar a alguien por culpa de tu adicción.
Actualmente, Fregona reside en un centro de desintoxicación de chicles donde el castigo por comer uno es fregar el pasillo. Fin.
Porque, pase lo que pase,
no hay nada más desagradable
mente pregajoso,
que la Fregona Adicta.
¡Abusona!
Fin.




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